Orden dentro del caos

miércoles, 4 de febrero de 2015

Capítulo 6 - Sombrero azul.

- Tienes que llevártelo y colgarlo en tu pared, así cuando lo veas te acordarás de nosotras.
- ¿Y cómo me lo llevo? Es enorme.
- Pues te lo llevas puesto.
- ¿Queréis que vaya con esto puesto en el avión?
- Por supuesto, si no cabe en la maleta, te lo llevas puesto
- Vale...

···

<< ¿Por qué les dije que me lo iba a llevar? Si no tengo espacio en la maleta...>> Pensé mientras intentaba buscarle un hueco a ese enorme sombrero de cowboy azul.

···

Martes, dos de la madrugada, tras media hora esperando por fin vi llegar a Noelia y Sara. Ambas eran mis superiores en el trabajo, que dejé por traerme demasiados recuerdos dolorosos. Ya, no es un buen motivo pero realmente tampoco lo necesitaba, y aquel por el que lo mantenía decidió salir de mi vida, en fin, ya hablaremos de eso más adelante. A lo que iba, al principio eran mis superiores y al final terminó siendo amistad. Y obviamente, quería despedirme de ellas antes de irme a Londres. Entramos en la discoteca, Noelia se fue a saludar a una de las camareras y aprovechó para conseguir unas copas con descuento. Siempre pedíamos lo mismo: Dos copas de ron y una de whisky. 

- Hay mucha gente con sombreros de cowboy - Dije mirando a nuestro alrededor.
- Será algún evento que han organizado - Respondió Noelia.

Unos minutos después, apareció Noelia con uno de los sombreros, blanco y con lentejuelas, lo que se dice algo discreto, vaya. Estuvimos bailando, bebiendo y riendo; y no sé en qué momento de la noche terminé yo con el sombrero sobre mi cabeza. Pasadas un par de horas Sara y yo salimos en busca de aire fresco mientras Noelia hablaba con algún conocido. Nos sentamos en un escalón y mientras charlábamos me fijé en un chico con varios sombreros apilados en su mano, entre ellos, uno azul. ¡Azul! Por si no se ha notado, me encanta ese color.

- Te lo cambio - Le dije.
-¿Segura?
- Sí.

Volvimos a entrar en la discoteca. Seguimos bailando, bebiendo y riendo. 

- ¿Y ese sombrero? Ese no es el mismo de antes - Dijo Noelia.
- A buenas horas te das cuenta, lo he cambiado.
- Tienes que llevártelo y colgarlo en tu pared, así cuando lo veas te acordarás de nosotras.
- ¿Y cómo me lo llevo? Es enorme.
- Pues te lo llevas puesto.
- ¿Queréis que vaya con esto puesto en el avión?
- Por supuesto, si no cabe en la maleta, te lo llevas puesto
- Vale...

Y seguimos bailando, bebiendo y riendo.

...

Y en mi pared, colgado, está ese enorme sobrero de cowboy azul.

Capítulo 5 - Dormirás como un bebé.

Tic, tac, tic, tac... Las tres de la madrugada. Tic, tac, tic, tac... Las cuatro de la madrugada. Tic, tac, tic, tac... Las cinco de la madrugada. "¿Cuántas noches llevo así? Ya he perdido la cuenta..."

- Hola.
- Hola ¿Qué tal estás?
- No he dormido nada.
- ¿Saliste anoche?
- ¿Qué? No, simplemente no podía dormir.
- Vaya, el insomnio otra vez.
- Sí...
- Estoy seguro de que cuando te vayas a Londres dormirás como un bebé.

···

- ¿Sigues sin poder dormir?
- La verdad es que desde que estoy en Londres, duermo como un bebé.
- Justo como te dijo Óscar.

Capítulo 4 - ¿Quién soy?

No soy una persona constante. Soy de esas personas que empiezan un diario y tan sólo usan la primera página, lo mismo con un blog, puedo pasarme meses sin postear, sin embargo últimamente siento la necesidad de escribir ¿el qué? Nada en especial, ideas, pensamientos, locuras...Quizás esto venga por la recomendación que me hizo cierta persona.

"Escribir lo que piensas y sientes en ese momento puede ser de gran ayuda."

Además de no ser constante, como ya mencioné en otra ocasión, soy un completo desastre, aún no me he presentado. Pues bien, eso de presentarme tampoco es lo mío, nunca sé qué decir de mí misma, el típico "Háblanos de ti" me provoca dolor de cabeza, qué decir de uno mismo sin parecer arrogante ni sobrepasarse de humilde, siento que tengo que venderme, y eso no me gusta, pero voy a hacer un pequeño esfuerzo y lo voy a intentar.

Empecemos, soy una chica de veintitantos, una camarera con una carrera de ingeniería, he vivido algún que otro desengaño amoroso y he pasado por ciertos baches que, al final, me han traído hasta Londres. En cuanto a aficiones, nada fuera de lo normal, leer, dibujar, salir, ir de compras (esto es más casi una obsesión que una afición, ejem...); en cuanto a mi forma de ser, ay, en este punto es donde empieza a dolerme la cabeza, nunca sé qué decir, no sé si lo que yo opino de mí misma concuerda con lo que la gente opina de mí, así que en lugar de describirme, voy a intentar dejarme conocer mediante lo que escribo :)

domingo, 25 de enero de 2015

Capítulo 3 - Una caja, cartas, fotos y regalos.

Os he mencionado ya las cartas ¿ Verdad?

···

- Necesito que el Martes te pases por la universidad, aunque sean sólo dos minutos.
- ¿Para qué?
- Ya lo sabrás.
-¿Pretendes mantenerme con la intriga cinco días?- Y la única respuesta que obtuve fue una sonrisa.

···

- Recuerda que mañana tienes que pasarte por la universidad.
- He quedado para almorzar con mi familia para despedirme, en cuanto termine voy.
- Con que vengas antes de las seis y media me vale.
- Vale.
···
Martes. Seis de la tarde. Aparqué y nada más bajar del coche vi a Carla y a Pilar. 

- ¿Y Adriana? - Pregunté.
- Ha tenido que irse antes. Toma, esto es de parte de las tres. - Respondió Carla y me dio una caja sobre la que habían escrito << Te queremos. Adriana, Carla y Pilar >>. La abrí y en su interior encontré dos cartas, una de Carla y otra de Adriana; unas notas escritas por Pilar, fotos y unos collares hechos a mano por Adri. Incluso habían añadido la masilla para fijar las fotos en la pared.
- Gracias. - Murmuré.
- Pero las cartas y las notas léelas cuando estés en tu casa.

Estuvimos sentadas en las escaleras, charlando, como llevábamos haciendo años. Pilar contó las novedades de su vida amorosa mientras Carla y yo escuchamos. Cuando dieron las seis y media las acompañé hasta el aula donde tenían la siguiente clase y una vez más, les di un fuerte abrazo y me despedí.

Una vez en casa, me senté y saqué la caja de mi mochila, la abrí y busqué las cartas. Empecé con la carta de Adriana y no pude contener las lágrimas. Seguidamente leí las notas que había escrito Pilar y lloré más aún. Por último leí la carta de Carla. Yo, que me había propuesto no llorar, terminé hecha un mar de lágrimas, al menos no me vieron llorar, supongo que por eso querían que las leyera en casa, porque si las leía frente a ellas, lloraríamos todas.

Esos pequeños trozos de papel llenos de sentimiento se vinieron conmigo a Londres, así las llevo conmigo aunque estén a kilómetros de distancia.

lunes, 12 de enero de 2015

Capítulo 2. Asertividad


"La persona asertiva logra establecer un vínculo comunicativo sin agredir a su interlocutor, pero tampoco sin quedar sometido a su voluntad. Por lo tanto, puede comunicar sus pensamientos e intenciones y defender sus intereses."

Yo, precisamente, asertiva no soy. Soy una de esas personas que callan, callan por temor a dar una respuesta inadecuada que moleste a su destinatario, callan para evitar el conflicto, callan porque es inapropiado responder o simplemente porque no encuentran las palabras. Esto es algo que he aprendido desde pequeña, desde que tengo consciencia recuerdo a mis padres mandarme callar...

Y cuando no callo, no encuentro la forma adecuada de expresar lo que quiero, dando lugar a lo mencionado anteriormente, resumiendo, soy un desastre. 

Hace un año, o medio más bien, la palabra asertividad no formaba parte de mi vocabulario ¡ni siquiera está incluido en la RAE! Cuando Óscar, mi psicólogo, me preguntó si sabía lo que era, mi cara le mostró mi ignorancia sin necesidad de palabra alguna. 

Sin embargo, desde que conozco la existencia de dicho término, he intentado ponerlo en práctica, estrellándome numerosas veces. Pues bien, he decidido que una de mis metas es ser asertiva y si no lo alcanzo, al menos lo seguiré intentando.